EL HOMBRE MEDIOCRE
El mediocre es dócil, maleable, ignorante, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social, vive según las conveniencias y no logra aprender a amar en su vida acomodaticia se vuelve vil y cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos.
El mediocre aspira a confundirse en los que le rodean mientras que una persona original tiende a diferenciarse de ellos, mientras el primero se centra a pensar con la cabeza de la sociedad, el segundo aspira a pensar con la propia. Una persona mediocre carece de personalidad y la incapacidad de concebir una perfección de formarse un ideal, ellos no viven su propia vida, sino para el fantasma que proyectan en la opinión de sus similares.
Una persona mediocre no toma su vida en serio, sino toda a un facilismo es así convirtiendo a la ciencia en un comercio, de la filosofía un instrumento, de la virtud una empresa, entre otras. Los mediocres no hacen nada por dignificar su yo verdadero afanándose por inflar su fantasma social, son modestos por principio su mediocridad intelectual los convierte en solemnes, modestos e indecisos y no pueden razonar por sí mismos como si carecieran de seso, terminan envenenados por la vanidad y la envidia, es decir el hombre mediocre envidia las fortunas y las posiciones burocráticas. Detestan a los que no pueden igualar y, sin alas para poder elevarse hasta ellos deciden rebajarlos, calumniarlos.
El dinero permite al mediocre satisfacer sus vanidades más inmediatas pero éste es benéfico sólo si es merecido, cuando exalta la personalidad y la estimula. Tiene otra virtud destierra la envidia, ponzoña incurable en los espíritus mediocres que son además hipócritas, lo que va apareado a la mentira.
El hipócrita transforma su vida entera en una mentira hace todo lo contrario de lo que dice toda vez que ello le reporte un beneficio inmediato vive traicionando con sus palabras, mientras que las personas honestas se someten a las conversaciones corrientes, ser virtuosos significa a menudo ir contra ellas, exponiéndose a pasar como enemigo de toda moral.
El hombre mediocre es justo medio sin sospecharlo, lo es por naturaleza no por opinión, por carácter no por accidente, No habla nunca, repite, juzga como los oye juzgar. Carece de iniciativa, sus entusiasmos son prudentes. Carece de características personales que le permitan distinguirse de los demás.
Jose Ingenieros
(Buenos Aires, 1877 - 1925) Filósofo argentino. Estudió medicina en la Universidad de Buenos Aires, y fue profesor de psicología experimental en esa universidad. Está considerado como uno de los máximos representantes del positivismo en latinoamérica.
Escribió su tesis doctoral, La simulación en la lucha por la vida (1903), en clara consonancia con la corriente darwinista que prevalecía en Argentina por aquella época. A ese respecto, y como miembro del Partido Socialista, defendió también la idea de que la lucha de clases era una de las múltiples manifestaciones de la lucha por la vida.

Entre sus obras, de gran influencia todas ellas en el pensamiento latinoamericano, destacan además de las mencionadas las siguientes: Simulación de la locura en la lucha por la vida (1903), Sociología argentina (1908), Principios de psicología genética (1911) y El hombre mediocre (1913). Su obra La evolución de las ideas argentinas (2 vols., 1918 - 1920) marca rumbos en el entendimiento del desarrollo histórico como nación.
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